INTERNET Y REDES SOCIALES: ACOMPAÑAR LA EVOLUCIÓN

DIRCOMS en Diario Clarín. Por Heber Martinez. Debemos tener una visión que integre el mundo digital con el tradicional sin restringir, acompañando su desarrollo con normativa que equipare garantías, obligaciones y derechos.

Ver Nota: https://www.clarin.com/opinion/internet-redes-sociales-acompanar-evolucion_0_ZiIz2efIA.html


Desde hace mucho tiempo leemos y escuchamos a referentes del ámbito público y privado hablar de manera crítica sobre los contenidos y nuevos negocios que se plantean gracias a internet y sus consecuencias “negativas” para empresas, sociedad y estado.


Este pensamiento conlleva el peligro de proponer soluciones desde un punto de vista crítico a la red de redes y desde una visión poco profunda y global, que termina casi siempre en lo que les ha sido más fácil a los Estados, regular para dar la forma que ellos pretenden que tenga, sin tener a la vista que se tratan de plataformas globales y que es solo un parche en un país. Cuando estas iniciativas salen a la luz, los usuarios reaccionan a través de las redes sociales y, en general, retroceden en sus intenciones. Hemos tenido algún caso reciente en Argentina.

El miedo al cambio y a la evolución son la causa que las soluciones sean hechas a medida de los problemas, a la vez que no acompañen la evolución. Por ello en reiteradas oportunidades fuimos testigos de prohibiciones a través de leyes, decretos y normas, para retrotraer al pasado la evolución, que impiden el desarrollo e ignoran para dónde va el mundo y sobre todo soslayan la voluntad y la inteligencia de los ciudadanos.

Hay que recordar algo muy simple: las situaciones globales se resuelven con soluciones globales y en organismos internacionales, sino se provocaría la migración de empresas a otros países.

La situación actual causada por el COVID-19 ha cambiado la manera de relacionarnos, de trabajar, de estudiar, probando una vez más la gran capacidad que tenemos los seres humanos de adaptación al cambio. Lamentablemente y una vez más se ha desatado un debate en las últimas semanas, cuyo origen es una ley que en vez de buscar soluciones a los sectores que están afectados por la pandemia (hotelería, gastronomía, etc.), regula y restringe la evolución que con acuerdos tácitos tuvieron empleadores y empleados que para continuar con sus actividades.

En este momento tan particular, los argentinos debemos emprender, de una vez por todas, un diálogo constructivo entre el sector privado, el público, los gremios y con el aporte invaluable del talentoso y reconocido sector académico nacional, para abordar la post pandemia y efectuar un análisis integral de la situación, con una visión global y convergente sobre los temas con un sólido plan de acción basado en la educación.

Tenemos que mirar el bosque de manera apreciativa para poder “ver” el potencial que existe en las herramientas digitales, sobre todo a través de los negocios que plantea la economía del conocimiento que genera ingresos genuinos de divisas al país.

Y para crear condiciones de mercado equitativas que impulsen la competencia, debemos tener una visión que integre el mundo digital con el tradicional sin restringir, acompañando su desarrollo con normativa que equipare garantías, obligaciones y derechos, teniendo como base el interés de los ciudadanos y el desarrollo productivo nacional.

Para que no quede en meros títulos, propongo la creación de una mesa nacional en el ámbito del Poder Ejecutivo Nacional, para que planifique nuestro país más allá de las coyunturas diarias, con una mirada a mediano plazo que trascienda los años electorales, sin las mezquindades, sin guerra de egos, con pensamiento federal y sobretodo con la voluntad de consensuar. Este equipo de trabajo estaría integrado por representantes del sector privado, público, gremios y académico.

Los pilares podrían ser los siguientes:

Educación e inclusión. Teniendo como objetivo el aprendizaje y la comprensión de la gran potencialidad de las herramientas que proveen los entornos digitales para el desarrollo de la sociedad, la economía y la inclusión de aquellos que tienen capacidades diferentes, generando al mismo tiempo igualdades de oportunidades para todos y tomando como pilares el uso reflexivo, crítico y creativo de las herramientas de internet.

Estaría dirigido no solo a alumnos, sino también a todos aquellos que son parte de una generación con pensamiento analógico y que muchas veces plantea soluciones analógicas a temáticas digitales, como hablamos al principio.

Integración sostenible de los negocios tradicionales y digitales a través de reformas fiscales y actualización de leyes como la de propiedad intelectual. Como señalé al principio, siempre se opta por lo más fácil: Prohibir, restringir, gravar con impuestos no específicos, etc. Las regulaciones hechas con pensamiento analógico no suelen valorar el potencial de la monetización a través de la propiedad intelectual.

En estos años hemos observado decisiones desde la administración del Estado Nacional que apuntan a recaudar impuestos, tal como hizo la AFIP gravando con el IVA a plataformas over the top (OTT) como Netflix, Spotify, etc. Si bien es una solución loable en lo que hace a las finanzas del país, no tiene una mirada económica integradora de un sector, en este caso audiovisual, que compense el debilitamiento por fuga de audiencias y anunciantes.

Por ejemplo, años atrás, cuando la televisión fue ganando audiencias, fue establecida una tasa (aún vigente) cuya recaudación tiene como destino financiar producciones nacionales de cine. Tenemos que “mirar el bosque” y analizar soluciones que se han dado en otros momentos de la historia.

Las plataformas OTT y las redes sociales llegaron para quedarse y son elegidas por millones de personas todos los días. Además, han sido una de las grandes soluciones para continuar con las actividades en esta pandemia.

La cuestión de los que tenemos alguna responsabilidad en la sociedad es la de contribuir y generar propuestas y normas con una visión integradora y que a la vez aporten a la equidad y sostenibilidad de las economías basadas en negocios tradicionales de la era analógica.

En las últimas gestiones de gobierno, el Estado Nacional tuvo una continuidad admirable en lo que hace al desarrollo de infraestructuras de conectividad a través de una red nacional de fibra óptica para que las empresas privadas puedan conectar a todos los argentinos. Llegó el momento de consensuar para qué los conectamos y posicionar a nuestro país como uno de los líderes globales en el sector de la economía del conocimiento.

Heber Martínez es especialista en comunicación, ex director del Ente Nacional de Comunicaciones




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